
Fue un año rarísimo.
Descubrí quiénes son realmente mis amigos y quiénes solo se aprovechaban de mi buena disposición.
Trabajé en radio.
Leí mis escritos en un evento no-tan-literario, con público y aplausos.
Doña Constanza Bascuñán apareció en mi vida y se instaló de manera indefinida.
Me defendí de 4 flaites en un asalto con arma blanca, rompiéndole la nariz al primer hueón, para luego ser golpeado y pateado en el suelo por un celular y un reproductor que no hacían ni 6 lucas en conjunto.
Me rapé al cero.
Admití públicamente mi condición de daltónico diacrónico.
Puse a prueba mi madurez emocional (y puse en riesgo mi salud mental).
Descubrí que mi paciencia tiene un límite, y que yo también tengo derecho a enojarme y mandar a todos a la conchesumadre, que no estoy para el hueveo de nadie.
Me inscribí para votar... y voté.
Conocí a un chipriota (de Chipre).
Me declaré de nuevo a la misma mujer.
Me hice el test de elisa, y no tengo SIDA.
BXp sigue rompiéndola en internet, a pesar de la partida de varios miembros emblemáticos.
Se murió Michael Jackson, y a mí nunca me importó
Se murió el batero de Avenged Sevenfold, y me interesó moderadamente.
Se murió Brittany Murphy, y quedé pa la cagá.
Y sigo vivo.




